¿Cómo responde nuestro organismo a los suplementos de omega-3 EPA y DHA?

Las personas que consumen suplementos de omega-3 pueden convertir el EPA (ácido eicosapentaenoico) en DHA (ácido docosahexaenoico), pero esto es solo una vía de sentido único. Un nuevo estudio ha arrojado más luz sobre este asunto, ampliando nuestro conocimiento sobre cómo respondemos a la suplementación.

 

Los científicos de la Universidad de Toronto han llevado a cabo un estudio que utiliza variaciones naturales en la proporción de isótopos de carbono (13C:12C). Han tenido como referencia una medida llamada abundancia isotópica de carbono-13 [δ13C]. Estos expertos canadienses han informado que el consumo de EPA provoca un aumento en los niveles de DHA, por la conversión de EPA a DHA.

 

En cambio, este mismo estudio ha determinado que los aumentos en los niveles de EPA, después de la ingesta de DHA, no están vinculados a una conversión hacia atrás. En este caso, se relaciona con una ralentización en el metabolismo de EPA ya presente en el cuerpo.

 

La nueva relación entre EPA y DHA

 

Los científicos canadienses que han desarrollado la investigación han señalado lo siguiente en un artículo publicado en The American Journal of Clinical Nutrition: «Hemos aportado pruebas contundentes contra conceptos que anteriormente se relacionaban de forma errónea con la función de la vía de biosíntesis n-3 PUFA”. Según los investigadores de Toronto, a través de los nuevos hallazgos se llega a las siguientes conclusiones:

 

1) Existe una síntesis sustancial de DHA a partir de EPA en humanos.

2) Los aumentos en EPA tras la alimentación con DHA son el resultado del metabolismo lento de EPA, y no la retroconversión de DHA.

 

“Determinar δ13C de n-3 PUFA en humanos es una herramienta notablemente poderosa que no solo puede rastrear los patrones de ingesta dietética”. Los expertos canadienses han sugerido que el estudio también “puede proporcionar nuevas ideas sobre otras cuestiones relacionadas con el metabolismo”.

 

Una investigación “rigurosa”

 

En una editorial de la revista mencionada anteriormente, Tom Brenna, profesor del Instituto de Investigación Pediátrica de Dell en la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.), publicó su teoría acerca del estudio. Según Brenna, la explotación de las diferencias en las proporciones de isótopos de carbono natural combinadas con mediciones de alta precisión permitió a los autores probar sus hipótesis “con rigor”.

 

Esto es, el profesor de Austin apoya los resultados de sus colegas canadienses, ya que considera que “no han tenido que recurrir a la dosificación con trazadores isotópicos artificiales”.

 

En este sentido, el profesor Brenna ha añadido que “EPA y DHA son considerados metabolitos clave, y muchos investigadores del campo de la nutrición los consideran nutrientes fundamentales”. También pone especial atención en que existen vías bioquímicas para convertir una en otra, “se sabe desde hace mucho tiempo que los EPA y DHA dietéticos no son intercambiables”, ha sentenciado.

 

“Por ejemplo, el tejido neural es rico en DHA porque se retiene con avidez, mientras que el EPA está casi ausente debido a la rápida degradación”, ha matizado Brenna en la editorial de la publicación The American Journal of Clinical Nutrition.

 

Recorrido del estudio

 

Precisamente, el consumo de DHA reduce drásticamente la incidencia de nacimientos prematuros peligrosos (<34 semanas). Con respecto a las enfermedades crónicas, numerosos metaanálisis confirman los beneficios del EPA, como la reducción de los síntomas de depresión. Además, Brenna ha añadido que “las dosis de 4 gramos de EPA puro reducen los eventos isquémicos, incluida la muerte cardiovascular en pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular”.

 

Los investigadores con sede en Toronto, dirigidos por Adam Metherel y Richard Bazinet, midieron δ13C en 45 hombres jóvenes y 45 mujeres jóvenes divididos por igual en tres grupos. Un grupo consumió aceite de oliva (grupo control), el segundo grupo recibió suplementos de DHA (una dosis diaria de aproximadamente tres gramos por día), y el tercer grupo recibió suplementos de EPA (aproximadamente tres gramos por día).

 

Después de 12 semanas de intervención, los resultados mostraron que la suplementación con DHA se asoció con un aumento del 130% en la concentración plasmática de EPA. Por el contrario, no se registraron cambios en el plasma δ13C-EPA.

 

Los autores del estudio escribieron acerca de los pormenores del mismo. Estas fueron sus declaraciones: «El δ13C-DHA del suplemento de DHA no se detectó en el EPA de plasma. Esto demuestra que el recambio de EPA más lento es el mecanismo responsable del aumento concomitante de EPA de plasma, después de la suplementación con DHA”.

 

Conclusiones y beneficios

 

Además, la suplementación con EPA aumentó el δ13C-DHA plasmático hacia la relación natural 13C:12C de EPA presente en el suplemento. Por otro lado, no se observaron cambios en las concentraciones plasmáticas de DHA.

 

Metherel, Bazinet y sus compañeros de trabajo también descubrieron que los suplementos de EPA condujeron a un aumento del 880% en los niveles plasmáticos de EPA y al 200% en los niveles de ácido docosapentaenoico (DPA). Asimismo, la relación 13C:12C en el DPA se movió hacia la relación 13C:12C de EPA en el suplemento.

 

“Nuestro estudio demuestra claramente que los cambios en la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) omega-3 en la dieta se pueden detectar en el plasma δ13C-n-3 AGPI. Esto significa que podrían ser un biomarcador útil para la ingesta de pescado y mariscos en varias poblaciones”, concluyeron.

 

Referencias

 

Metherel AH, Irfan M, Klingel SL, Mutch DM, Bazinet RP. Compound-specific isotope analysis reveals no retroconversion of DHA to EPA but substantial conversion of EPA to DHA following supplementation: a randomized control trial. Am J Clin Nutr. 2019 Oct 1;110(4):823-831.

 

J Thomas Brenna. DHA retroconversion revisited: dietary DHA spares endogenous EPA. The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 110, Issue 4, October 2019, Pages 789–790.